lunes, 19 de septiembre de 2016

Encuentro “La casa común del Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso en un mundo en conflicto”

Durante este fin de semana se ha llevado a cabo el Encuentro “La casa común del Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso en un mundo en conflicto” donde se han realizado diferentes actos que han contado con la colaboración de representantes de diferentes religiones y creencias. La pastora Esther Ruiz de Miguel ha colaborado tanto en la presentación del FORO y de la Iglesia Evangélica Española el sábado 17 de septiembre como en la celebración final el 18 de septiembre con una predicación sobre la hospitalidad.

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viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Cómo es que una iglesia cristiana puede estar a favor del matrimonio igualitario?

Es Bíblico.

Seguro conoces muchas personas cristianas que utilizan la Biblia para muchas cosas y proclaman conocerla muy bien. La realidad es que el cristianismo del siglo XX conoce mucho menos de la Biblia de lo que parece.

En el evangelio encontramos algunos contrastes interesantes de Jesús en su relación con las personas religiosas de su época. Les decía: “camada de víboras” Mateo 3:7 ¡Imagínate!

El evangelio de Marcos (2:16) nos cuenta que los líderes religiosos de la época se ponían furiosos por que Jesús se sentaba a comer con los pecadores que los consideraban “lo peor”.

Jesús comienza su predicación diciendo que los pobres, los afligidos, aquellos con hambre y sed de justicia eran Bienaventurados. “Inmensamente felices” traduce una versión. Su actitud no era la de un prepotente que se consideraba superior, super santo, super ungido, super perfecto “señalando” los errores de los imperfectos. ¡No! Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a los oprimidos (Hechos 10:38)

Y el punto de todo esto es la actitud. La Biblia sostiene que Dios habita con el humilde de espíritu, con el quebrantado… Para reanimar a los humildes y alentar el corazón de los quebrantados. (Isaias 57:15)

La diferencia entre Jesús y los líderes religiosos de su tiempo era su actitud. Para ellos todas las personas eran impuras, indignas, impías, sucias… Y Jesús tenía serios problemas con esa actitud…
Y a sus discípulos les advirtió [y nos advierte] Cuídense de la levadura de los fariseos, su hipocresía (Lucas 12:1)… los cristianos en muchos casos somos peores que los fariseos…

¡Hipócritas! Les decía Jesús- por fuera parecen muy blancos y dentro están llenos de podredumbre… ¡Hipócritas! Vayan y aprendan lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificios. (Mateo 9:13)

El problema es que son personas que dicen hablar de Dios pero no lo conocen: 

Este pueblo con sus labios me honra pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios (Mateo 15:8 y 9) 

Imagínate un momento la escena: Jesús comiendo con una pareja homosexual ¿que crees que pasaría? ¿Qué crees que haría o diría el pastor? … Pero ¡Hey! eso ya sucedió y ya sabemos quién reacciona de que forma, en la historia.

Jesús una vez se encontró con una persona “non grata” y la historia nos deja sorprendidos. Según Lucas había un centurión romano en cierta ciudad que tenía un criado que quería mucho. Aquí hay dos detalles complicados primero el ser centurión porque de una y de otro forma busca a Jesús pero de manera indirecta como si tuviera temor a ser rechazado y envía a los ancianos y otros amigos a pedir por él… ¿por qué se esconde?

En el mundo romano el tabú a la homosexualidad es inexistente. De los 12 cesares del Imperio Romano existen registros de que más de 10 tuvieron en algún momento relaciones homosexuales… hubo algunos que incluso se casaron con otros hombres (como Nerón) o abiertamente participaban en orgías y en relaciones homosexuales que resultaban escandalosas para la época (como Caligula) La homosexualidad en el mundo romano no es un tabú, al revés es algo muy común. Los centuriones cuando iban en campaña se alejaban de sus parejas y llevaban esclavos que tenían un rol prioritariamente sexual. Eso era común en el mundo griego; el ejemplo mas claro es el gran Alejandro Magno, quien tenía varios amantes, entre ellos algunos esclavos. Y este centurión dirigía soldados que mataban personas. No había personaje que pudiera tener más señalamientos sociales para ser aceptado.

Otro detalle complicado es la palabra griega que usa Lucas para referirse al siervo. Existe una palabra en griego que utiliza Lucas en todo el evangelio que traduce siervo o esclavo: doulos. Pero la palabra que usa para el siervo del centurión es otra. Es pais. Y esta palabra es complicada porque en el mundo griego se utilizaba para un esclavo muy cercano, muy cercano, tal vez demasiado cercano. Era una relación tan íntima que tenemos muchos textos de la época donde el termino se le da esclavos que tenían una función primordialmente sexual. Esta es la acepción más común. El problema es que para nosotros la sexualidad es un tabú entonces es posible que el siervo no haya tenido relaciones sexuales con su amo. Pero la palabra automáticamente señalaría una enorme posibilidad (90/100)

Entonces tenemos dos posibilidades en el análisis de esta palabra. Este siervo era muy cercano al dueño- como para recibir su herencia- y existía la realidad de que esta intimidad incluyera relaciones sexuales.

No sabremos nunca cuál fue la vida intima entre ellos y parece que a Lucas solo le interesa dejarnos claro que esa posibilidad existe y es latente en la escena. ¿Qué le pasa a Jesús? ¿Cómo puede ir con ese “extranjero”, “gentil”, “asesino” y posiblemente “homosexual”

¡¡Te imaginas!!! llega el mensaje de un centurión través de amigos y gente importante que hablan de lo bueno y justo que es el centurión (como para disminuir la mala fama) y de su siervo enfermo y ¡¡¡usan la palabra griega que implica lo sexual!!! …. además añaden que el centurión quiere al esclavo!!! ¡Puf!

¡Nooooo! te imaginas la reacción de todos. ¿Qué reacción tendrías tu? ¿Qué reacción tendría el pastor de tu preferencia?

Pero Jesús parece no importarle la palabra complicada y el hecho de que lo ame mucho y dice que va.

Pero a la mitad del camino llegan los amigos y detienen a Jesús. El centurión no se siente digno de recibir a Jesús ¿por qué? ¿que raro? Pero le dice que el sabe que si Jesús dice la palabra entonces el siervo sanará. Jesús se asombra y dice que ni siquiera en el pueblo de Dios ha encontrado tanta fe.

¡Wao! impresionante ¿dónde esta el sermón del infierno? ¿el pecado? ¿el castigo? ¿por que no le dijo que se cambiara su forma de vida primero y luego la sanidad? ¿Qué le pasa a Jesús? Sano al siervo que “posiblemente ….” Sí... lo sano. (y sin predicarle primero del infierno o pedirle que se “convirtiera” a su iglesia, o algo por el estilo...)

Nos parece que por eso Lucas puso la historia en el evangelio porque es muy fuerte. Y habla de la actitud de Jesús y lo diferente que es esa actitud a la de la iglesia hoy.

Jesús es un problema para la iglesia hoy. Su perspectiva de la familia es compleja. En el evangelio dice que su madre y sus hermanos son los que escuchan el evangelio (Mateo 12:48). Él nunca se casa y su lugar favorito no es la casa de una familia “normal” sino la casa de tres solteros. Por qué Jesús escogió a tres hermanos solteros y no a una familia tradicional.

Hoy nadie los escogería tampoco…De hecho la sociedad organiza una marcha que señala y condena su forma de vida- diciendo que ellos no son una familia. Él por el contrario, sí los escogería y los llamaría su familia.

La actitud de Jesús determinó su ministerio. Según el evangelio de Juan el no vino a condenar al mundo, sino a que el mundo fuera salvo por él. (Juan 3:17)

Un día, Jesús contó una parábola que buscaba presentar dos personajes: La persona más religiosa y perfecta. Alguien que orando de pie daba gracias a Dios por no ser injusto, ladrón, adultero o lo que imagines. Alguien que diezma de todo lo que gana. ¿Quien podría ser esa persona hoy día? … Un pastor (sin duda). Y cerca de él otra persona el más pecador desde la perspectiva social ¿Quién podría ser hoy? ¿un homosexual? (seguro-por eso organizan marchas contra ellos) ¿un drogadicto? En su oración decía: Señor, ten compasión de mí…”

Y este último- decía Jesús- fue el que regreso a casa perdonado por Dios… pero el otro no. Los que se creen más importantes que los demás, son los menos valiosos para Dios. En cambio, los más importantes para Dios son los humildes” (Lucas 18: 9-14)

Los cristianos tenemos mucho que aprender de Jesús y de la Biblia…

Por Comunidad Cristiana de Esperanza en Facebok

lunes, 22 de agosto de 2016

Comprometerse

Las palabras y las acciones de Jesús generaban mucha expectación entre la gente de aldeas y ciudades por las que pasaba, pero seguirle y comprometerse con su misión era otra cosa muy diferente. En muchas ocasiones aparece en los evangelios cuestionando la tibieza y las medias tintas en su seguimiento, pero sobre todo es especialmente duro con aquellos que se creian muy seguros de su buen comportamiento ante Dios.

En este episodio Lucas sitúa a Jesús camino de Jerusalén (Lc 13, 22). Esta localización nos remite al momento más decisiva de su vida. El rechazo y la creciente persecución que experimenta le lleva a tomar la decisión de llevar su mensaje al centro del poder religioso de Israel y el lugar   por excelencia de la presencia de Dios en medio de su pueblo.

Camino de Jerusalén Jesús siente la urgencia del Reino, sabe que es un momento decisivo, ya no se puede esperar, hay que decidirse, porque el Padre de entrañas maternas espera impaciente para derramar su amor y misericordia sobre sus hijos e hijas. Jesús es consciente del riesgo de ir a la ciudad santa pero su fidelidad es más fuerte que cualquier razón.

En un momento indeterminado del camino alguien le pregunta sobre quienes se salvarán (Lc 13, 23). La respuesta de Jesús refleja con claridad la intensidad vital que vive el maestro. Para él la cuestión no está en el numero o en quienes han de ser privilegiados ante Dios, sino que cada una de las palabras que pronuncia expresan la urgencia de tomar una decisión frente a él y consecuentemente frente a la oferta salvadora del Dios del Reino.

Lucas para poder transmitir la fuerza de este momento reúne varias sentencias del maestro, que en los otros sinópticos aparecen dispersas y que posiblemente fueron pronunciadas en contextos diferentes. Esto hace que a lectores contemporáneos como nosotras/os nos resulten un poco inconexas y enigmáticas.

El discurso comienza con una sentencia que se centra en la imagen de la “puerta estrecha” (lc 13,24).  Esta imagen, como a veces se piensa, no quiere remitir a experiencias de humildad o las dificultades del seguimiento, sino que alude a una realidad mucho más concreta y familiar a sus oyentes. Todas las ciudades en la antigüedad estaban amuralladas y tenían una serie de puertas que durante el día permitían la entrada y salida de la ciudad de los vecinos o visitantes. Al llegar la noche esas puertas se cerraban y solo se podía acceder a la villa por unas puertas pequeñas, contiguas a las principales, que permanecían vigiladas por soldados y no eran de libre acceso.  A estas puertas es a las que Jesús se refiere para expresar que ya ha pasado el tiempo de puertas abiertas por los caminos de Galilea, de ilusión e utopía. ahora camino de Jerusalén las puertas se cierran y la apuesta por el reino es ahora más difícil porque la oposición es más fuerte y la apuesta mucho más dura.

La segunda imagen nos sitúa a la puerta de una casa cuando a la caída del día el amo cierra el portón y ya no se reciben visitas (Lc 13, 25). La idea es semejante a la de la anterior sentencia, pero se añade algo significativo: el duro rechazo del amo de los que se pretendían amigos. Para Jesús la subida a Jerusalén supone el juicio definitivo de quienes han rechazado su mensaje o no se lo han tomado suficientemente en serio. Estas palabras en boca de Jesús quizá nos suenen duras, pero del mismo modo que Mateo en el capítulo 25, señalan hacia el lugar vital donde se pone en juego la auténtica acogida de la experiencia salvadora de Dios.

La metáfora del banquete es una de las preferidas de Jesús para expresar la llegada del Reino de Dios. Cualquiera de sus oyentes podía evocar con facilidad las palabras de Isaías 25, 6-9 que presentaban la llegada de la salvación de Dios como un gran banquete y sin duda muchos/as vieron encarnada en las comidas de Jesús y en muchas de sus parábolas esa esperanza mesiánica proclamada por el profeta. En la última parte del discurso que comentamos vuelve a aparecer la imagen del banquete. Jesús camino de la ciudad santa lleva ya sobre los hombros el rechazo de una parte significativa de su pueblo.  Sabe que muchos siguen aferrados a una idea exclusivista de la salvación de Dios por eso, de nuevo evoca el texto de Isaías para recordarles que Dios invita a su mesa a todos/as sin distinción (Is 25,6-7) y que aquellos o aquellas que sigan defendiendo los muros de pureza religiosa o manteniendo las fronteras que separan a los elegidos/as de los excluidos/ se están equivocando porque con sus muros y fronteras lo único que van a conseguir es su propia exclusión del banquete del Reino y perderán su condición de herederos/as de Abraham, Isaac, Jacob y de todos los profetas que lo anunciaron (Lc 13, 28). Por eso, todos/as aquellos/as que eran considerados “últimos” en el camino de la salvación, son ahora “los primeros” invitados por Dios.

Estas palabras de Jesús recordadas de esta forma particular por Lucas, nos llaman a tomarnos en serio el mensaje de Jesús, a no conformarnos con compromisos tranquilos, a superar cualquier frontera que intente limitar el amor y la misericordia de Dios. Como seguidores/as de Jesús el conflicto estará presente en nuestras vidas, más de una vez tendremos que iniciar la subida a Jerusalén, pero también como él hemos de mantener la fidelidad y el compromiso.

Estamos salvadas/os pero necesitamos apropiarnos de esa salvación para que realmente sea una experiencia de vida y de encuentro con Dios. 

Por Carmen Soto en Fe Adulta

domingo, 14 de agosto de 2016

El metodismo y el Protestantismo

En una revista popular un escritor concluye su artículo con estas palabras; “El metodismo tiene mucha organización y poca teología”. Está por verse en qué medida estamos ante un justo juicio.

Lo que sí importa destacar es como un aspecto peculiar de la vida de una comunidad eclesiástica resulta tan destacado que oscurece otros aspectos que, para la misma denominación, son fundamentales. Se podría detectar lo mismo en casi todas las tradiciones, pero en el caso del metodismo resulta un tanto paradigmático.

Se podría partir del hecho que el mismo nombre de su denominación nace de una práctica “metódica” de oración, estudios y ayuno de sus iniciadores. Es quizás de allí que su método y no su contenido el que se recoge como elemento determinante de su propia fisonomía.

De la misma manera se podría decir que, en América Latina, es más probable que se caracterice al metodismo por su liberalismo teológico y por la acentuación en los aspectos éticos de la fe. Lo que se ha indicado no tiene el carácter de una apología o una crítica a quien califique al metodismo por estos rasgos marginales. Más bien intenta señalar a la preocupación generada en el seno de la denominación por hacer emerger los valores fundamentales que hacen a su verdadera razón de  ser, su presencia y aporte a la familia de la comunidad de fe y su enraizamiento con el protestantismo.

Impulsados por el interés ecuménico, los estudios y la búsqueda de una comprensión más apegada a las tradiciones, han llevado a los teólogos metodistas a examinar sus posiciones a la luz de lo que aún continúa siendo básico para esta iglesia: la teología de Juan Wesley, su fundador. Esto ha determinado acentuar, en primer lugar, el hecho de que, en sus comienzos, el metodismo no fue solo un movimiento de reavivamiento de la vida, sino también de la teología y que ambas cosas eran inseparables. En segundo lugar, que la teología de Juan Wesley tiene gran similitud con los reformadores, y sus enfoques básicos acentúan, en líneas generales, las tradiciones más aceptadas de la teología protestante. Todo esto se destaca claramente si se hace referencia a las afirmaciones mismas de Wesley.

Comentando los artículos de fe (básicamente los formulados por la Iglesia Anglicana, de la que nunca se separó) dice respecto a la iglesia: “Primero, fe viviente, sin la cual, en verdad, no puede haber iglesia, ni visible ni invisible. Segundo, predicación, y en consecuencia escuchar la palabra pura de Dios, pues de otra manera la fe podría languidecer y morir. Y, tercero, una debida administración de los sacramentos, los medios ordinarios por los cuales Dios acrecienta la fe.”

Como se ha indicado, históricamente el problema radica en la prioridad del énfasis. Se puede decir que el catolicismo hace hincapié sobre el tercer punto (los sacramentos); que el protestantismo clásico lo hace sobre el segundo, donde a la fe viviente y la debida administración de los sacramentos se los hace depender de la predicación y el oír de la palabra pura de Dios; y que el énfasis de las iglesias llamadas libres se halla sobre el primer punto: la fe viviente.

Posiblemente más de uno estaría tentado a colocar a Juan Wesley en la primera posición (fe viviente) cuando, sin embargo, su énfasis principal es el punto de partida protestante clásico: la palabra pura de Dios, En su Diario insiste en el hecho de que es fiel en su predicación “a las doctrinas fundamentales de la iglesia claramente formuladas en sus oraciones, artículos y homilías.” Wesley acentuó, una y otra vez, el hecho fundamental “que la iglesia sea continuamente formada por el ‘evento’, en el cual la fe se engendrará por la verdadera predicación de la Palabra.”

Es cierto que no dejó de fijar su acento sobre la fe viviente a la vez que afirmaba que “no me atrevo a excluir de la iglesia universal a todas aquellas congregaciones en las cuales cualquier doctrina contraria a las Escrituras, de la cual no se pueda afirmar ser ’la palabra pura de Dios ‘`, son algunas veces, y aún, frecuentemente, predicadas; ni todas aquellas congregaciones en las cuales los sacramentos no son ´debidamente administrados`”.

¿A qué se debe esta afirmación? Lo que le preocupa a Wesley es la soberanía y la libertad de Cristo. Se trata de reconocer a Cristo en otros, aún cuando no podamos reconocer “la palabra pura de Dios” y los sacramentos “no sean administrados en la forma debida”. Esta soberana libertad de Dios no le llevó a despreciar ni a la Palabra ni a los sacramentos. Hay en él una dialéctica que se mantiene entre la fe viviente y la palabra de Dios y los sacramentos que se le debe reconocer si no quiere pensar de su trabajo como el de un entusiasta religioso.

Es valioso aquí referir a su tan citada frase “pensamos y dejamos pensar” con la cual parece tornar superflua toda la tradición y la teología de la iglesia llevándonos a una anarquía subjetivista. Pero aquí, con en toda cita sacada de contexto, se deduce una apreciación que el mismo Wesley jamás soñó.

Se requiere mirar al párrafo completo de donde son tomadas esas palabras: “Las marcas distintivas de un metodista no son sus opiniones de ninguna especie… Quien quiera suponer pues, que un metodista sea aquel que mantiene tal o cual opinión, desconoce por completo el asunto; está totalmente errado. Creemos, en verdad, que toda la Escritura es inspirada por Dios, y en esto nos distinguimos de los judíos, los turcos y los infieles. Creemos que la palabra escrita de Dios es la única norma suficiente de fe y prácticas cristianas, y en esto nos distinguimos de la Iglesia romana. Creemos que Cristo es eterno y supremo, y en esto discrepamos de los socinianos y arrianos, pero en cuanto a todas las opiniones que no atacan las raíces del cristianismo, pensamos y dejamos pensar. De manera que cualesquiera que sean estas opiniones verdaderas o falsas, no son las marcas distintivas de un metodista”. En pocas palabras, Wesley no fue indiferente a la teología ni dejó la puerta abierta a un personalismo liberal.

Cuando a fines de la década del 1960 las iglesias metodistas en el Río de la Plata declaran su autonomía no lo hacen como señal de distanciamiento, sino como expresión de un claro triple propósito.

Primero, “una mayor autonomía en el testimonio para su mayor eficacia”, para mantener un diálogo fructífero con su propia tradición metodista, reconocerse herederos de la Reforma Protestante y el despertar evangélico del siglo XVIII, aceptando a la vez el hecho de una mayoría de edad que requería la autonomía para ejercer un ministerio eficaz.

Segundo, un desarrollo más arraigado en la misión. Expresar un mayor compromiso con la comunidad en la que está inserta en todas las manifestaciones de la vida de la iglesia.

Tercero, realizar lo que, como un sueño que sigue esperando su realización, se expresa en el Preámbulo de la Constitución de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina: “Contribuirá a apresurar y hacer más factible la unidad orgánica con otras iglesias hermanas a la vez que nos permitirá una acción más decidida y consciente dentro del movimiento ecuménico”.

Convicciones y sueños siempre se mezclan en todo recorrido histórico, y la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante, es una ocasión para seguir anhelando la unidad de los cristianos en un testimonio comprometido con el Evangelio al servicio del pueblo todo.

Por Carlos A. Valle en Prensa Ecuménica

martes, 26 de julio de 2016

Carta Pastoral del Consejo de Obispos y Obispas de ICM

Queridos/Queridas amigos/amigas y colegas de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana:
 
Nos dirigimos a ustedes hoy con algunas de las mismas gamas de sentimientos que muchos de ustedes tuvieron como continuación del  XXVI Sínodo General, con gratitud por la oportunidad de servirles a ustedes y a nuestra comunidad de fe y con esperanza en el futuro.
 
Sabemos que una carta no se ocupará de todas nuestras preocupaciones como cuerpo, y por lo que ofrecemos este momento y a nosotros mismos, iniciar y sostener el tipo de diálogo y oración que nos conducirá a la "tierra más alta" que a menudo cantamos y nos ayude a avanzar juntos.
 
La pregunta planteada por muchos de nosotros después del Sínodo fue: ¿Qué pasó? No hay una respuesta sencilla, pero sabemos a ciencia cierta que hubo confusión, dolor, desconfianza e ira a medida que tratamos de avanzar en los asuntos de la iglesia juntos. Y nosotros nos conocemos a nosotros mismos, como seres humanos, y por lo tanto confesamos los pecados del racismo, la misoginia, el clasismo, siempre presente entre nosotros como un cuerpo diverso de fe. Todos nosotros creemos que el Espíritu Santo estaba presente, y aunque muchas de estas cosas pueden haber sido su trabajo, también hubo una llamada distinta a participar en esfuerzos intencionales de transición y para encontrar nuevas maneras de confianza entre nosotros.
 
Sabemos que la presencia y el significado de la ICM es diferente en distintas partes del mundo, y que San Pablo tenía razón: nos necesitamos unos a otros para que el cuerpo sea un todo.
 
Tenemos que trabajar en muchas cosas, y este cuerpo 
de obispos/obispas se ha comprometido a participar, 
en el llamado a nosotros, para facilitar ese trabajo.  

ICM necesita no sólo mirar y orar acerca de las divisiones raciales y las dinámicas que están vivas entre nosotros, sino involucrarnos en el auto-examen abierto y el debate público, y en algunos casos, el cambio de política que va a contribuir a eliminar esas divisiones y dinámicas y sanar nuestra presencia colectiva.
 
Necesitamos practicar el tipo de transparencia que profesamos, y no rehuir, como líderes y como el cuerpo más amplio de Cristo, de responder lo más abiertamente que seamos capaces a preguntas difíciles. Nuestra estructura como cuerpo es semi-congregacional, es decir, mientras que llamamos a elegir a laspersonas que  nos guíen, la máxima autoridad descansa en la congregación de los fieles. La congregación está en desventaja cuando sus líderes tratan de protegerse de las realidades duras.
 
Tenemos que ser honestos/honestas.
 
La verdad es que a veces nuestras creencias no coinciden nuestras acciones. A veces no utilizamos las redes sociales de una manera  segura para todos.
 
La verdad es que muchas personas diferentes por muchas razones diferentes se sienten cortados o excluidos o silenciados o que sus dones no son bienvenidos.
 
La verdad es que ICM salvó a muchos, si no la totalidad de nuestras vidas, y es nuestro amor por la visión de nuestro fundador y en un  Evangelio de salvación para todos, de una comunidad y  justicia social para todos; nuestro amor por nuestra moderadora actual; y nuestra esperanza para el futuro  nos obligan a por lo menos tratar de seguir hablando entre nosotros, sumergirnos en el dolor con el fin de sanar o ser sanado.
 
Un hombre visionario de fe escribió hace mucho tiempo que Dios no envió a Jesús para condenar al mundo, sino para salvarlo. Creemos que lo mismo es cierto en nuestras vidas en este momento: No estamos llamados a condenar o juzgar o  ni a dejar a nadie fuera, sino a estar juntos en las tensiones actuales que enfrentamos y trabajar juntos por el bien de toda la vida y el futuro de todos.
 
Al momento de escribir esta carta, hacemos un convenio 
de estar dispuestos a tener conversaciones difíciles torno 
a la raza, la clase, los recursos, la desconfianza y la misoginia. 

Hacemos convenio de caminar con, escuchar y trabajar a través del daño causado a las personas de diferentes opiniones y puntos de vista, para mirar a largo plazo de un futuro posible cuando permanecemos juntos/juntas.
 
Todos hemos oído hablar de la alternativa de salir de ICM; no hay lugar para mí. Escribimos hoy para hacer una simple pregunta: ¿Cómo va a ser mejor en cualquier lugar para cualquiera de nosotros, si no nos enfrentamos nuestras heridas, nuestras profundas y diferentes convicciones, nuestros sueños y nuestras esperanzas de trazos apasionados para el futuro aquí y ahora?
 
El sabio consejo de Mardoqueo a Ester puede ser el llamado de Dios para todos nosotros en este momento para hacer que podemos, tomar nuestro mejor tiro en la remodelación y revitalización de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana por el bien de nosotros mismos, sí, y tal vez con más urgencia, por el bien de todas las personas alrededor del mundo que están a la espera de la promesa de Dios emerja en sus vidas. 

Tenemos que encontrar una manera de restaurar la confianza 
de modo que podamos avanzar juntos.
 
Esperamos sinceramente que participen con nosotros y nosotras en el trabajo a través de nuestras realidades difíciles para discernir el futuro de ICM. Llámenos, escríbanos, invítenos a unirnos a ustedes en sus comunidades locales. Dios nos ha llamado para un momento como este. Esa es nuestra convicción apasionada.
 
Con amor y devoción,
 
Consejo de Obispos y Obispas

Rev. Dr. Nancy Wilson, Moderator
Rev. Dwayne Johnson, Convener
Rev. Ines-Paul Baumann
Rev. Pat Bumgardner
Rev. Margarita Sánchez De León
Rev. Tony Freeman
Rev. Darlene Garner
Rev. Héctor Gutiérrez 
Profesora Nancy G. Maxwell
Rev. Dr. Candace R. Shultis
Rev. Mona West, PhD

domingo, 17 de julio de 2016

Misericordia y protestantismo

¿Cuándo encontraré un Dios misericordioso (Martín Lutero) 

La gran pregunta de arranque de lo que supuso para Europa la Reforma Protestante no fue tanto que Martín Lutero clavase sus 95 tesis sobre la puerta de la Catedral de Wittemberg, un 31 de octubre, para dar inicio a un debate teológico, sino su propia experiencia personal ante esta búsqueda del Dios misericordioso.

Es cierto que se ha fijado el episodio de las 95 tesis, por su contenido y significado, como la fecha que se celebra anualmente como inicio de la Reforma, no obstante, tanto en los precursores de la Reforma como Juan Hus (1372-1415) en Bohemia o John Wyclif (1320-1384) en Inglaterra, como en los reformadores posteriores lo importante era la autenticidad en la relación con Dios. 

Martín Lutero (1483-1546) entendió un día que Dios no era un juez que pesaba en su balanza los méritos humanos, sino un Padre, que en su misericordia, quería sacar a su criatura de su caída y hacerla participar de su santidad y de su felicidad. Descubrió que el corazón de Dios es la bondad, la misericordia y la gracia.

Los reformadores desde diferentes ángulos y fuentes, Lutero (reformador en Alemania) se inspiraba principalmente en el apóstol Pablo, Bucero (reformador en Estrasburgo) en los evangelios o Oecolampadio (reformador en Basilea) en los escritos joánicos, llegan a la misma conclusión: Dios es amor. Esta convicción se impone en ellos para enfrentarse a la teología nominalista y escolástica de la época, rígida y dogmática, para subrayar la importancia de la gratuidad, de la gracia, en su relación con Dios.

Predicarán a favor de un Dios muy distinto al que se predicaba en la Edad Media, más sostenido en el miedo y el pago de indulgencias, que apuntaba al Dios-Juez implacable, ante el que solo podían encontrarse a través de las mediaciones, fundamentalmente de la iglesia. Las personas solo podían enfrentarse a sus angustias, y en la época eran notables, a través de remedios relacionados con el sacrifico, de sumisión, económico o de absolución sacerdotal. Las reliquias o los santos ofrecen un contacto casi físico con la divinidad. Posteriormente la Iglesia Católica ha hecho también su propia reforma o “aggiornamento”, sin embargo algo de ese acento perdura. 

Paul Tillich, teólogo alemán del s. XX, señala que este acento se sitúa sobre la realidad de la presencia de Dios en ciertos lugares, objetos, instituciones, textos y ceremonias. A través de ellos Dios tiene un rostro concreto y se hace tangible. El acento de la reforma protestante es iconoclasta, rompe con la imagen, pero también con el dogmatismo, eclesiocentrismo, ritualismo y sacramentalismo. La presencia de Dios no es material sino espiritual. La relación con Dios es un acontecimiento por medio del Espíritu y no por medio de una institución. Tillich señala que ambos acentos se necesitan y son complementarios, aunque de manera conflictiva.

Este cambio de acento, como en la experiencia existencial de Lutero, se produce en los reformadores protestantes insistiendo en el Dios de amor. Subrayaran diferentes aspectos, por ejemplo Zwinglio (reformador de Zurich) insiste en el buen pastor (Juan 10, 11-14), Martín Bucero cambiará en todas las liturgias de Estrasburgo la invocación de Dios por la formula bíblica de “Padre”. Juan Calvino (reformador de Ginebra) dice que lo que importa es contemplar el rostro benigno de Dios: “Si tenemos la menor chispa de la luz de Dios, que nos descubre su misericordia, somos suficientemente iluminados para tener una firme seguridad”.

Para el protestantismo la relación con la misericordia de Dios es una palabra de liberación, de perdón que ofrece confianza y compromiso. Los reformadores buscaran confrontar a cada persona con la Palabra de Dios, en la Biblia, la predicación y los sacramentos, para que cada uno encuentre una relación saludable con Dios, una relación auténtica. Es a partir de esta relación, por medio de la acción del Espíritu, que la misericordia se traduce en compromiso con la humanidad, para que la igualdad, la justicia, la ética y la paz alcancen a toda criatura. Apelarán a la libertad de conciencia, como compromiso responsable con ese Dios de amor, y al sacerdocio universal de todos los creyentes, como compromiso comunitario e igualitario, para la transformación de la sociedad en la perspectiva del Reinado de Dios.

Un ejemplo claro de esta misericordia y su extensión a toda criatura fue la Declaración de Barmen (1934), a cuyo Sínodo asistieron por ejemplo Karl Barth o Dietrich Bonhoeffer, que afirmó que “la Iglesia es una comunidad de hermanos unidos en el amor de Cristo y rechaza cualquier doctrina que pretenda que deje esta convicción para supeditar su mensaje a los vaivenes de la política (Efesios 4, 14-16)”. Frente a la barbarie del nazismo, la misericordia –amor de Cristo– no permitía a la iglesia ser cómplice del desprecio por la vida de algunos seres humanos, judíos, por ejemplo.

Hoy necesitamos de este compromiso con la misericordia de Dios para no ser cómplices de ninguna clase de barbarie, por cierre de fronteras, exclusión social o cualquier otro tipo de discriminación. Lutero encontró al Dios de misericordia e hizo de Él su bandera en el compromiso a favor de la libertad cristiana.

Por Alfredo Abad en Entre Paréntesis

miércoles, 29 de junio de 2016

Manifestación Orgullo LGTB 2016

ICM Pan de Vida se une a Crismhom en la Manifestación del Orgullo LGTB con el lema "EL AMOR ENTIENDE DE DIVERSIDAD, ENTIENDE DE BISEXUALIDAD", para hacer visible la realidad del amor de las personas cristianas LGTB y este año especialmente bisexuales. Quedamos en la sede de CRISMHOM (Barbieri 18) a las 17h, para salir a las 17:30h hacia la calle Claudio Moyano junto a la glorieta de Atocha donde se van situando las diferentes pancartas de los grupos. La manifestación saldrá a las 18:30h de Atocha hacia la plaza de Colón. El lema de la manifestación del orgullo es "Leyes por la igualdad real ya. Año de la visibilidad bisexual en la diversidad".

domingo, 26 de junio de 2016

Plenaria sobre la unidad reafirma la importancia decisiva de la iglesia

¿Cuál es la situación de la búsqueda ecuménica de la unidad cristiana? ¿Qué relación tiene con la labor por la justicia y la paz? ¿Qué podemos decir de la Iglesia en este contexto? 

Abordar estos interrogantes era la finalidad de la sesión plenaria sobre la unidad, de la reunión del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) celebrada el viernes 24 de junio en Trondheim (Noruega).

El Rev. Dr. Odair Pedroso Mateus, director de Fe y Constitución en el CMI, sostuvo enérgicamente que solo una visión compartida de la iglesia puede derribar los obstáculos que impiden la unidad cristiana, y dar lugar a una comprensión común de la labor cristiana en el mundo.
Mary Anne Plaatjies van Huffel, de Sudáfrica, fue la moderadora de un debate que giró en torno a la declaración de convergencia “La iglesia: hacia una visión común”, y a la acogida del texto por las iglesias.

Dirigiéndose a los delegados, Mateus dijo: “Corresponde a las iglesias a las que ustedes representan responder a este documento y decirle a las demás iglesias si reconocen en él su propia visión de la iglesia, y en caso afirmativo, cómo pueden esntablar una relación más estrecha con otras iglesias.”
Mateus entiende que el proceso de asumir a la iglesia como “un diálogo sosegado aunque precioso y crucial” es una especie de “ecumenismo espiritual” en el cual las iglesias “descubren en las demás elementos de santidad, catolicidad y apostolicidad que tal vez se hayan preservado, pese a nuestras divisiones o diferencias significativas”.

Al presentar el documento y el proceso de 20 años que condujo a su elaboración, la Prof. Dra. Marina Kolovopoulou, de la Iglesia de Grecia, también recalcó la forma en que las iglesias pueden utilizar el documento para reconocer la verdad —y los inconvenientes— de la apropiación eclesiológica de la Gran Tradición por parte de su propia tradición.

En ciertos sentidos, indicó, la eclesiología es la doctrina más difícil, y el propio documento “no expresa el pleno consenso sino que muestra la convergencia y las esferas por abordar”. Anclado en la noción de comunión —en Dios, en las iglesias locales, en la propia iglesia— la importancia teológica del documento radica en que esclarece “la verdad que nos debemos mutuamente” sobre la forma en que cada iglesia se percibe y percibe su tradición, y su propia nececidad de renovación.

De hecho, dijo Sheilagh Margaret Kesting, de la Iglesia de Escocia, la propia respuesta de su iglesia al documento, elaborada conjuntamente con la Iglesia Católica en el país, reveló la necesidad de trascender el texto mismo. “Para crecer en unidad”, indicó, “no basta con limitarse a estudiar el texto”; es preciso también buscar formas concretas de trabajar juntos y se nos ha de ver en público haciéndolo.

El Padre Andrzej Choromański, del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, encomió a la iglesia como “un paso hacia la unidad plena y visible de la iglesia” y explicó el proceso por el cual el Consejo Pontificio ha obtenido respuestas y ha comenzado a formular la suya propia. Dijo que le habían sorprendido y complacido las serias y amplias evaluaciones del texto por teólogos católicos, cuerpos docentes, conferencias de obispos y organizaciones ecuménicas de todo el mundo, y que todas se tendrían en cuenta en la propia respuesta del Consejo.

Fue la Revda. Dra. Susan Durber, ministra de la Iglesia Reformada Unida de Taunton y moderadora de la Comisión de Fe y Constitución, quien insistió más enérgicamente en el significado existencial del proyecto. “La eclesiología importa”, puntualizó. “El texto [de la iglesia] vino de manos llenas del polvo de la vida cotidiana, de mentes preocupadas por el sufrimiento humano, de corazones que lloran por los más necesitados. Vino de quienes ya están en la peregrinación de justicia y paz.”

Durber agradeció que la iglesia superara la separación desubicada de lo que la iglesia es y lo que hace. Resumiendo la esencia dinámica y el significado crucial del documento, dijo: “Dios existe y tiene una misión para el mundo –sanar su ruptura y su dolor– y Dios en Cristo ha llamado a la iglesia a sumarse en esta misión divina. Para formar parte de la misión de Dios hemos de sanarnos a nosotros mismos, reparar nuestra ruptura y superar nuestras divisiones, para poder ser signo y siervo de la misión de Dios para el mundo. Allí radica la importancia de la eclesiología.”

La unidad de los cristianos tiene una finalidad y pertinencia contemporánea muy concretas, dijo Durber. “La iglesia tiene que renovarse y recibir el don de Dios de la comunión, para que podamos ser testigos de este don en el mundo. ¿Cuál creemos que es el objeto de la iglesia sino el de servir al gran proyecto divino para el mundo, de algún modo, para reflejar ese nexo amoroso en el intercambio mutuo de los bendecidos y la santa Trinidad, y para particiar en la labor de Dios de sanar un mundo fragmentado?”

Más información en: 

Reunión del Comité Central del CMI

martes, 21 de junio de 2016

La diferencia entre querer y amar

-“Te amo” – dijo el principito…

-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.

-“No es lo mismo” – respondió él…

“Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo. Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

-“Ya entendí” – dijo la rosa.

-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
El Principito

domingo, 12 de junio de 2016

Comunicado de la Moderadora de ICM con motivo del ataque a un local de ambiente en Orlando (EE.UU.)


"En el día de hoy condenamos este ataque contra la comunidad LGTB en un conocido local gay de Orlando, Florida, en el que han resultado muertas 50 personas y 53 heridas. Nuestros corazones y oraciones están con las familias y amigos de las víctimas", dijo la Rev. Nancy Wilson, Moderadora Global de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana. "Instamos a las autoridades a investigar este ataque. Esto fue un asesinato masivo e intencionado contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en el mes del Orgullo. La persona implicada en este ataque se supone que debía enviar un mensaje de oído y por ello es necesario saber si alguien más puede estar involucrado en esta horrible acción".

"Hace cuarenta y tres años, la homofobia hizo que una persona provocara un incendio en Nueva Orleáns que mató a 32 personas, la mayoría eran miembros de nuestra iglesia. Nunca olvidamos a los que murieron ese día, y hoy hay que exigir justicia para los muertos en este nuevo ataque violento. Es hora de un control más eficaz de la venta de armas de fuego", dijo la Rev. Wilson. "Nuestro país está en medio de una de las peores epidemias de delitos de odio en su historia. Nos duele la falta de civismo, la homofobia, el racismo y el sexismo, y el creciente empobrecimiento de las capas más humildes de la población que tienen acceso a las armas que generan violencia. Llamamos a un tiempo de oración de todas las religiones para que un nuevo tiempo de paz y prosperidad pueda ser disfrutado por todos y todas".

"Finalmente, desde ICM, instamos a los líderes religiosos a condenar este acto violento desde sus púlpitos," dijo la Rev. Wilson. "Los necesitamos para predicar un mensaje de respeto a la diversidad, los necesitamos para predicar el mensaje del increíble amor de Dios por toda la humanidad. En nuestro mundo, el fundamentalismo religioso es el que apoya la discriminación e incluso la violencia, debe ser la enseñanza del amor al prójimo la que remueva el odio de los corazones”.